miércoles, 8 de julio de 2009

Carta a…



Esta es la primera carta que escribo sin destinatario concreto. Quizás, porque considero que debería de llegar a todos los receptores dispuestos a recibirla. El otro día encontré un poemilla de Eduardo Galeano que me encantó. Dice tanto en tan pocas líneas… Os lo envío…

LA REALIDAD ES TRANSFORMABLE

Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza.
No nos sacan del subdesarrollo.
No socializan los medios de producción y de cambio. No expropian las cuevas de Alí Baba.
Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos.
Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

Eduardo Galeano

Supongo que la mayoría de los lectores se habrán planteado alguna vez que “otro mundo es posible” (o al menos eso espero), pero la mayoría de las veces se quedan en eso, en pensamientos. Nos viene grande pensar que podemos cambiar el mundo y, probablemente, al pensarlo en frío, lo sea. ¿Pero acaso no cambiamos la realidad consiguiendo que un niño sonría olvidando por unos minutos sus circunstancias familiares? ¿No transformamos el mundo al conseguir que UNA sola persona abandone la calle y el mundo de las drogas?
Con esto, queridos lectores, no pretendo desanimaros en vuestra lucha (física, económica, mental etc.) por conseguir esa otra realidad tan necesaria. Ésta nunca debe caer en el olvido. Sin embargo, sí os animo a cambiar la realidad más cercana, la que sí podemos transformar con nuestras manos, y, a través de la cual podremos conseguir transformaciones mayores.

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