domingo, 13 de diciembre de 2009
¿Piratas?
Esta vez no escribo una carta hacia un destinatario concreto. Entre otras cosas porque no sabría cómo definir al receptor. Últimamente se habla constantemente de piratas modernos que asaltan grandes barcos pesqueros de banderas diversas. Como no tengo muy claro por qué los llaman piratas, he buscado en el Drae (Diccionario de la Real Academia Española) la definición de esta palabra. Dicho diccionario define al pirata como una persona, cruel y despiadada que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para ROBAR. Según esto, los piratas somalíes son ladrones. ¿Pero no se encuentran en mar perteneciente a Somalia? Si ellos son los ladrones, ¿los que pescan en los mares de Somalia aprovechando el vacío legal del país qué son? En fin... como no tengo muy claro quiénes son realmente los piratas, os dejo un par de videos que pueden ayudar a aclararos con este tema.
martes, 10 de noviembre de 2009
Carta a los muros olvidados
A todos aquellos muros ignorados:
Supongo que estaréis algo enfadados con las noticias de los últimos días. Durante dos semanas los medios de comunicación han hablado de la importancia de la caída de uno de vuestros compañeros: El muro de Berlín, El Gran Muro, El Muro de la Historia… Entiendo que podáis estar molestos. ¡Vosotros también sois muros y nadie habla de vosotros! Yo en vuestra situación, probablemente, estaría celosa. Tanto protagonismo a un solo muro y ni siquiera una sola mención a vuestra gran labor. Por ejemplo, el muro de Cisjordania, kilómetros y kilómetros de hormigón de 7 metros de altura. ¡Eso sí que es un muro! Aún está en construcción y aun así ya mantiene aislados a miles de palestinos. Nadie te ha mencionado. Nadie te ha condenado. ¿Por qué?.
Otro muro que no entiendo el por qué de su olvido es el que construyó nuestro país en la frontera de Ceuta y Melilla. Un muro de varios kilómetros de recorrido que impide la entrada a España a tod@ ser que trate de entrar sin tener un papel identificativo con el que pueda acreditar que es un ser humano que merece tener una vida mejor. Al parecer están orgullosos de él, ya casi nadie intenta entrar. ¡Qué importa! ¡Qué se jueguen la vida en el mar!
Un muro similar a este es el que existe entre Estados Unidos y Méjico. ¡Y nadie lo menciona! ¡Con lo eficaz qué es! Ha conseguido que más de 5000 mejicanos pierdan su vida intentando atravesarlo. ¿Celebrarán algún día tu caída como la de tu compañero berlinés?
Otros muros olvidados recorren el mundo, India, Irán, Irak, Sáhara, Cachemira, Rio de Janeiro, Irlanda… Trozos de hormigón cargados de injusticias que son ignorados ¿por qué unos caen y otros no? ¿Por qué unos importan y otros no? …Quizás la explicación haya que buscarla en qué o quiénes están al otro lado del muro…

viernes, 9 de octubre de 2009
Carta a los premios Nobel
Queridos premios Nobel, hoy se ha hecho público el nombre del ganador del Premio Nobel de la Paz y, la verdad es que no encuentro palabras para explicar cómo he reaccionado. De repente me ha surgido una duda muy grande. Yo creía que vuestros premios se otorgaban a personas profesionales y con grandes méritos, pero por lo que he visto hoy… ¿cómo lo hacéis? ¿por sorteo? ¿Vendéis papeletas y luego lo rifáis?
Perdonadme por mis dudas, pero es que si no es así, no entiendo por qué ha ganado el Premio Nobel de la Paz la persona que lo ha ganado. Esta persona dirige un país que genera millones de ingresos en industria armamentística, continúa con la invasión de dos países que inició su antecesor, no se pronuncia ante los crímenes de guerra de hace unos meses en Palestina, acaba de crear bases militares en Colombia, está manteniendo el bloqueo a Cuba, dirige un país donde la pena de muerte es legal etc. etc. etc.
Quizás es que don Obama os ha entregado un currículum falso o vuestros investigadores se han documentado regular. ¿ya es tarde para quitarle el premio? Aun así, ya que el premio parece un error, podrías exigir al galardonado que destine el millón de euros a invertirlo, por ejemplo, en ofrecer a muchos de sus ciudadanos un sistema sanitario público y accesible para todos.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Carta al virus H1N1
Querido virus H1N1 ¿sabes qué? No me das miedo. No me he comprado mascarilla. No he comprado antivirales y no voy a dejar de besar a mi familia y amigos. Y ¿sabes por qué? Porque sé tu secreto. Sé que probablemente hayas salido de un laboratorio . Sé que eres menos mortífero que la gripe común. ¿sabes? La malaria, el sarampión, el cólera … esos sí me dan miedo. Ellos sí son muy peligrosos y mortales. Causan millones de muertos al año. ¿y por qué nadie habla de ellos? Porque no son enfermedades rentables.
He de reconocer que tu campaña de propaganda sí que me da miedo. El gigante farmacéutico tan bueno, tan milagroso que va a conseguir librar al mundo de tu pandemia… ese mismo gigante que sólo tiene ojos para las enfermedades del primer mundo, se ha convertido en una de las empresas más rentables en estos tiempos de crisis. ¿y, cómo lo ha conseguido? Es fácil: creo un virus, genero miedo y alarma y… ¡voilá! Como soy el único que tiene la potestad para fabricar el remedio milagroso contra la gripe A, me cubro de oro.
Quiero que sepas que no me voy a quedar callada, voy a revelar tu secreto. Sé que mi voz probablemente sólo llegará a mi familia, amigos y a los lectores de esta carta. No me importa, al menos yo no he caído en la trampa mediática. Sólo espero que reflexiones y entiendas que la vida humana NO PUEDE SER UN NEGOCIO.
miércoles, 8 de julio de 2009
Carta a…
Esta es la primera carta que escribo sin destinatario concreto. Quizás, porque considero que debería de llegar a todos los receptores dispuestos a recibirla. El otro día encontré un poemilla de Eduardo Galeano que me encantó. Dice tanto en tan pocas líneas… Os lo envío…
LA REALIDAD ES TRANSFORMABLE
Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza.
No nos sacan del subdesarrollo.
No socializan los medios de producción y de cambio. No expropian las cuevas de Alí Baba.
Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos.
Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.
Eduardo Galeano
Supongo que la mayoría de los lectores se habrán planteado alguna vez que “otro mundo es posible” (o al menos eso espero), pero la mayoría de las veces se quedan en eso, en pensamientos. Nos viene grande pensar que podemos cambiar el mundo y, probablemente, al pensarlo en frío, lo sea. ¿Pero acaso no cambiamos la realidad consiguiendo que un niño sonría olvidando por unos minutos sus circunstancias familiares? ¿No transformamos el mundo al conseguir que UNA sola persona abandone la calle y el mundo de las drogas?
Con esto, queridos lectores, no pretendo desanimaros en vuestra lucha (física, económica, mental etc.) por conseguir esa otra realidad tan necesaria. Ésta nunca debe caer en el olvido. Sin embargo, sí os animo a cambiar la realidad más cercana, la que sí podemos transformar con nuestras manos, y, a través de la cual podremos conseguir transformaciones mayores.
martes, 23 de junio de 2009
Carta a la felicidad
Se podría decir que el eterno camino que recorremos los seres humanos está destinado a encontrarte. Esta búsqueda suele ser ansía, impaciente, exigente y la mayor parte de las veces desagradecida.
Probablemente, yo haya sido una de esas personas que en muchas ocasiones haya desvalorado y rechazado tu oferta. Algunas por egoísmo, otras, quizás, por ceguera. Hace tiempo que me propuse valorar tus pequeños regalos, más allá de esperar eternamente a que vinieras acompañada del tú que yo misma había idealizado. Es por eso por lo que te escribo, para agradecerte ese pequeño regalo que me brindaste ayer. Quizás te parezca una tontería, pero aquel momento pseudohippie en el coche me encantó. Éramos tres personas muy diferentes entre sí (alguno más flipaillo que otro) pero los tres cantábamos (o gritábamos), reíamos y, en definitiva, nos sentíamos felices. Tengo la sensación de que ese ha sido uno de esos momentos sencillos que dentro de unos años me encantará recordar.
Espero que no te moleste, que dedique unas líneas también a las dos personas que me acompañaban en el coche. Una, dedicada al arte de los reactores y a otros artes más literarios. La otra… ¿qué decir de la otra? Creo que nada, él ya lo sabe. Pues eso, que gracias por esos momentos de risas compartidas, helados, crepes, fotos prohibidas… al fin y al cabo son los que permanecerán en la memoria, ésa que espero que no sea como la de los peces, y que al menos me permita conservarlos durante algunas décadas.
Sin ningún otro motivo por el que seguir escribiéndote. Reitero mis agradecimientos. Y espero que sigas brindándome esos bellos momentos a mí y a la gente que quiero.
Probablemente, yo haya sido una de esas personas que en muchas ocasiones haya desvalorado y rechazado tu oferta. Algunas por egoísmo, otras, quizás, por ceguera. Hace tiempo que me propuse valorar tus pequeños regalos, más allá de esperar eternamente a que vinieras acompañada del tú que yo misma había idealizado. Es por eso por lo que te escribo, para agradecerte ese pequeño regalo que me brindaste ayer. Quizás te parezca una tontería, pero aquel momento pseudohippie en el coche me encantó. Éramos tres personas muy diferentes entre sí (alguno más flipaillo que otro) pero los tres cantábamos (o gritábamos), reíamos y, en definitiva, nos sentíamos felices. Tengo la sensación de que ese ha sido uno de esos momentos sencillos que dentro de unos años me encantará recordar.
Espero que no te moleste, que dedique unas líneas también a las dos personas que me acompañaban en el coche. Una, dedicada al arte de los reactores y a otros artes más literarios. La otra… ¿qué decir de la otra? Creo que nada, él ya lo sabe. Pues eso, que gracias por esos momentos de risas compartidas, helados, crepes, fotos prohibidas… al fin y al cabo son los que permanecerán en la memoria, ésa que espero que no sea como la de los peces, y que al menos me permita conservarlos durante algunas décadas.
Sin ningún otro motivo por el que seguir escribiéndote. Reitero mis agradecimientos. Y espero que sigas brindándome esos bellos momentos a mí y a la gente que quiero.
domingo, 7 de junio de 2009
Carta al mar
Supongo que será por haber nacido en una ciudad interior y que mis encuentros con el mar se remiten a excursiones domingueras o días de camping, que pasear por la orilla de la playa o sentarme a ver el sol esconderse detrás del mar, son para mí de las actividades más placenteras que existen.
Cuando tengo oportunidades de sentarme a la orilla, suelo pensar que el gigante azul debe estar triste. Nos hemos dedicado a sobreexplotar sus recursos, a utilizarlo como vertedero contaminando cada centímetro de sus aguas, maltratando a los millones de seres vivos que lo pueblan. Pero, probablemente, la mayor de sus tristezas sea contemplar como, cada año, cientos de personas se juegan la vida en sus aguas para llegar a España. Quizás, se sienta culpable por la muerte de muchas de ellas.
Escribo esta carta al mar para decirle que él no tiene la culpa de tantas muertes injustas, que los culpables somos otros, pero que continúe estando triste, que no olvide ni mire para otro lado como hacemos todos, que siga alzando su voz contra una de tantas barbaridades provocadas y consentidas por los seres humanos. Cada año desaparecen en sus aguas muchas personas que, animadas por el instinto de supervivencia y por la necesidad extrema de sobrevivir a una situación de pobreza y violencia inconcebibles, deciden emprender un viaje a la “tierra prometida” con consecuencias imprevisibles.
Solo espero, querido mar, que para ti, esas personas sigan teniendo nombre y apellidos, y una profesión y una familia y unas ilusiones y unas esperanzas. No permitas que se conviertan en un número, porque si conservan el nombre, al menos, al igual que las víctimas del Airbus que se estrelló la semana pasada en tus aguas, podrán ser lloradas y recordadas y se hará lo imposible por devolver, aunque sea un cuerpo inerte a las apenadas familias.
Nosotros ya hemos interiorizado que hay personas de primera, segunda, y ya no sé hasta que otras categorías vamos a llegar, pero por favor, tú no lo hagas. No lo olvides nunca, no te contagies del egoísmo humano. Por favor, no lo hagas.
sábado, 30 de mayo de 2009
Cartas Urgentes...
Llevaba tiempo dándole vueltas a esto de crearme un blog. Pero siempre tenía un motivo (real o no) para no hacerlo. Había días que estaba bastante inspirada, pero no tenía ganas de escribir. Otras veces, simplemente pensaba que era un capricho momentáneo y que luego no escribiría nunca. Esta tarde, ha sido diferente. Estaba delante del ordenador sin ganas de hacer lo que debía hacer y, de repente, ha llegado a mi olfato un fuerte olor a tierra mojada. Creo que es un olor de los más maravillosos que nos da la naturaleza, el contacto lluvia-tierra (o en este caso cemento) crea un perfume perfecto. Podria decirse que esta lluvia inesperada es la culpable de estas lineas, ya hacía tiempo que no llovía y el verano estaba llegando. Es por ello por lo que de repente he descubierto que estaba sonriendo, feliz, simplemente con un poco de lluvia. Ese sentimiento inesperado de felicidad (unido a las pocas ganas de hacer lo que tenía que hacer) ha conseguido que decida ponerme a escribir estas cartas.
Con cartas urgentes, además de rescatar aunque sea de forma virtual aquellos retazos de papel llenos de letras, pretendo expresar la percepción que tengo de este mundo que nos rodea. Este mundo tan necesario de humanidad y de cartas que reivindiquen todo aquello que consideren injusto.
Con cartas urgentes, además de rescatar aunque sea de forma virtual aquellos retazos de papel llenos de letras, pretendo expresar la percepción que tengo de este mundo que nos rodea. Este mundo tan necesario de humanidad y de cartas que reivindiquen todo aquello que consideren injusto.
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